lunes, 13 de noviembre de 2017

Terapia génica y reconstrucción del 80% de la piel para salvar la vida de un niño

Terapia génica y reconstrucción del 80% de la piel para salvar la vida de un niño con una enfermedad rara de la piel:

Hace poco más de un año un equipo de investigadores mostraba el potencial de combinar la terapia génica con trasplantes de piel obtenida de los pacientes en el tratamiento de la epidermólisis ampollosa. Esta enfermedad, conocida también como  epidermólisis bullosa o “piel de mariposa” se caracteriza por la fragilidad de la piel y la formación generalizada de ampollas en la misma, que llevan a heridas recurrentes y dolorosas y en última instancia, puede favorecer el desarrollo de cáncer de piel. Los diferentes tipos de epidermólisis bullosa hereditaria son causados por mutaciones que impiden el correcto anclaje de la epidermis, capa externa y protectora de la piel, a la dermis, que entre otras funciones confiere flexibilidad y elasticidad a la piel.

Diferentes equipos de investigadores habían mostrado el potencial de la terapia génica y trasplante de células modificadas en injertos pequeños y pruebas de concepto, pero hasta el momento no se había utilizado en pacientes con lesiones masivas o generalizadas.
 En el trabajo actual, investigadores de la Universidad de Bochum (Alemania) y la Universidad de Módena (Italia) han llevado la estrategia más allá de lo que se pensaba que era posible, para tratar a un niño con una forma especialmente agresiva de epidermólisis ampollosa, que había llevado a la pérdida de aproximadamente un 60% de su piel.
 La condición del paciente, de siete años y afectado por la enfermedad desde su nacimiento, había degenerado rápidamente tras su admisión en el hospital, lo que hizo que el comité ético del hospital aprobara el uso compasivo de la combinación de tratamiento con células y terapia génica tras obtener el consentimiento informado de los padres.


A lo largo de la investigación tomaron un fragmento de piel sana del paciente y lo modificaron genéticamente para corregir la mutación responsable de la enfermedad en el niño, en este caso una mutación en el gen que codifica para la laminina beta 3, una proteína que participa en el anclaje de la epidermis a la dermis. A continuación, hicieron crecer la población de células de la epidermis modificadas hasta obtener injertos de un tamaño conjunto de casi un metro cuadrado. Por último, en tres operaciones diferentes trasplantaron los injertos de células modificadas al paciente, que en el momento del tratamiento ya había perdido el 80% de su piel.

A lo largo de los siguientes meses el equipo observó cómo la epidermis del paciente se adhería a la epidermis y se restauraba la piel del paciente, sin formar ampollas ni otras lesiones.

La epidermólisis ampollosa juntural que presentaba el niño tratado suele ser de inicio precoz y debido a la ausencia de un tratamiento dirigido, más allá de los cuidados paliativos, los pacientes tienen un riesgo elevado de morir durante los primeros años de vida. En la actualidad, dos años tras el inicio de la terapia, el niño va al colegio y participa en diferentes actividades deportivas. Optimizada y confirmada su seguridad, la combinación de terapia génica y trasplante de células podría ser utilizada no sólo para otros tipos de epidermólisis ampollosa, sino también para otras afecciones de la piel. (GENÉTICA MÉDICA, 2017)

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